5 de octubre de 2012

Últimos días

 Son los últimos días de esta visita a Benin. Aunque las emociones y encuentros en la Misión de Fô-Bouré ya han terminado, todavía viviremos momentos importantes.
Llegar a Cotonou es toda una aventura. Los 530 kilómetros que separan la Misión de la ciudad más importante del país nos han llevado prácticamente todo el día: de siete de la mañana a siete de la tarde, con alguna parada ‘obligada’ y otras motivadas por la amistad y el reconocimiento como las que hemos hecho a unas religiosas cuya Congregación trabajó en Fô-Bouré durante los primeros años de nuestra estancia, y la visita a monseñor Nestor Assogbá, nuestro ‘padre obispo’ de los comienzos.
Hablar del estado de las carreteras daría para un buen rato de conversación; solamente  señalo  que dan la oportunidad de mantener largas conversaciones y divertidos comentarios: 12 horas traqueteando dan mucho de sí.
Estar en Benin y no haber ido a Ouidah hubiera sido una pena. Así que quisimos ahorrarnos penas y el último día lo dedicamos a acercarnos a esta importante ciudad beninesa. A 42 kilómetros al oeste de Cotonou, mirando al océano Atlántico, la historia ha marcado este trozo de litoral: entre los siglos XVI y XIX,  éste fue un punto importante de salida de esclavos hacia América. Lo explica muy bien un monumento erigido en su memoria: la Puerta del No Retorno. Monumento duro y reflejo de las ambiciones y codicias humanas.
Y a unos 100 metros de él, la llamada Puerta de la Evangelización: el año 1861 ponían sus pies en la playa los primeros misioneros pertenecientes a la Sociedad de Misiones Africanas. Los padres Francisco Fernández, español, y el italiano Francesco Borghero iniciaban así el camino de la Evangelización de este país que 150 años después tiene una Iglesia local bien asentada con comunidades vivas.
530 kilómetros más al norte, en Fô-Bouré, un equipo de sacerdotes trabaja en colaboración con religiosas y más de 90 catequistas y animadores de comunidades para que la Palabra de Dios sea bien conocida, y todos puedan seguir a Jesucristo el Señor en la Iglesia nuestra madre.
Hemos celebrado los 25 años de presencia misionera en Fô-Bouré-Benin. La incorporación de nuevos sacerdotes al equipo nos ayudará a seguir cooperando con una Iglesia joven que quiere seguir viviendo el Evangelio recibido.

Jesús María Peña Peñacoba – Delegado de Misiones 




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