17 de noviembre de 2016

Desde Kinshasa al Valle de los Pedroches

Nos escribe Santiago Rodríguez, actualmente en España.

Hola amigos:
Ha llegado el momento! Hacía tiempo que lo esperaba. Ese minuto de gracia en el que te sientes empujado a contar cosas. Escribo llevado por el impulso de unos días vividos intensamente en la  Diócesis de Córdoba, (en el valle de los Pedroches), con motivo de la Campaña del Domund. ¡Qué regalo haber conocido tantas personas y familias que me han acogido en sus casas!. ¿Quién acoge a quién en esta casa? Seguro que muchos conocéis la canción de Luis Guitarra que acompaña las imágenes de “Mama Leonor” en los dos vídeos que tenemos de la comunidad de vida. Se me amontonan las ideas, las caras, la emociones porque antes de ir a Córdoba a hablar de “Mama Leonor” y  a proyectar los vídeos en Colegios, Institutos y otros grupos, había ido a Kinshasa a verlos en carne y hueso, a abrazarlos y a dejarme abrazar por ellos.

Con la canción en la cabeza y en el corazón. ¿Quién acoge a quién? ¿Quien abraza a quién?  Se dice pronto y parece fácil esto de acoger a alguien; casi es una frase hecha. ¡Qué va! Empezando por lo más inmediato, lo que yo he vivido en el valle de los Pedroches, es un verdadero regalo caído del cielo. Familias que me han abierto sus casas y que me han hecho sentirme en familia; que han querido hacerme compartir su intimidad con sus hijos y con sus nietos. Me han introducido en su trabajo, en sus fiestas  como el 12º cumpleaños de Pablo en el que, con sus padres y los cuatro abuelos, nos reunimos 13 a comer paella y cantar el cumpleaños feliz.  También han querido compartir conmigo  sus preocupaciones y enfermedades y han sido tan entrañables que me han contagiado su ilusión y  su entusiasmo. Ellos querían acoger al misionero y soy yo el que me he sentido succionado a lo profundo de su espiritualidad misionera. 

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