31 de agosto de 2015

Nos escribe Vicente Maiso desde Chile

 Te voy a contar lo que me sucedió una mañana.
 Suelo salir a la costanera de la playa a rezar el rosario. Caminando veo a un pobre envuelto en su frazada o manta donde prolongaba su sueño nocturno. Al terminar el rezo, me dije, no puedo pasar de largo y regresar a casa. Entonces me acerqué, le saludé atentamente y le invité a desayunar a la parroquia. Me aceptó a la primera. Me contó que venía del sur desde Temuco subido a los camiones haciendo dedo. Y continuaría  hasta  el Santuario del Carmen en La Tirana porque iba a pagar una manda porque su hijo enfermo se había mejorado.
Llegamos a la casa y lo invité que pasara hasta la cocina. Le preparé el desayuno con café. Así entraría en calor. Por cierto que comía con gran apetito  y quedó satisfecho. De lo que tenía guardado en el refrigerador se lo sirvió.
Entonces nos despedimos, pero antes me pidió algo de dinero para movilizarse porque me dijo que iba a la Feria de las Pulgas donde se vende incluso hasta lo robado y se compra de todo. Es un mercadillo popular.
Pues bien, más tarde eché en falta el reloj de pulsera que había dejado sobre la mesa del comedor por donde salimos hasta fuera, él detrás de mí. Es de suponer que lo tomó  y se lo guardó.  Así se entiende para qué quisiera ir a las Pulgas.
Cuando conté a algunas personas de la parroquia entre ellas la Sra. Miriam, la secretaria   y a la Sra. Dani que viene a hacer el  aseo algunos ratos, me recriminaron con delicadeza. "Eso le pasa por dar entrada en la casa a personas que no conoce”.
Pero recordé a San Vicente de Paul cuando advierte en sus escritos:" No debemos estimar  a los pobres por su apariencia externa o su modo de vestir ni tampoco por sus cualidades personales, ya que con frecuencia son rudos e incultos." Por mi parte añadiría: pícaros y el embuste está a la orden para conseguir la ayuda. Pero, amar y servir a los pobres con todas sus consecuencias desagradables.

La respuesta del mundo: "pero, qué tonto cómo se deja engañar".
A pesar de todo creo que obré en cristiano y no me pesa de haber actuado de esta manera. Esto era lo que quería compartir.

Con un saludo afectuoso,
Vicente




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