12 de noviembre de 2012

Nos escriben desde Guatemala

Una foto de nuestra asamblea, rezando tras el susto:
A raíz de los correos que están llegando preguntando por la situación en la que estamos, después del terremoto de ayer, hemos pensado que tal vez sea buena una señal de vida.
Seguramente la mayoría habrá sabido la noticia por los medios de comunicación.
Por eso aquí sólo queremos contar “nuestra historia”: 
De salida, estamos bien, sanos y salvos, en ambas comunidades.
Del lunes al jueves (hoy) estábamos celebrando la asamblea anual diocesana, donde Sacerdotes, religiosas/os y laicos (unos 200) revisan juntos la marcha de la diócesis.
Ahí estábamos cuando “vino el espíritu” sin calcular bien la intensidad y acabó tirando por tierra el falso techo de una de las salas de reuniones, afortunadamente apenas sin lesiones personales.
El daño verdadero fue el que hizo en todo el departamento especialmente en la capital, situada a 2300 metros, como siempre en las casas menos resistentes … en los derrumbes de los caminos y carreteras… y en las personas sepultadas en ambos casos…
Personalmente tengo motivos especiales para dar gracias, pues me había escapado de la asamblea y estaba en la cuarta planta de un edificio oficial, gestionando los maestros para una escuelita, cuando paredes y techos comenzaron su danza, al principio suave, pero luego verdaderamente desmesurada. Entre los gritos de las muchas personas que allá estábamos y los trozos de pared y techo que iban cayendo a nuestro alrededor, bajamos las escaleras a todo lo que daban nuestros pies… Hacía tiempo que no corría tanto….
El edificio finalmente no se cayó, por ser relativamente nuevo, y bien construido, pero no era tiempo para reflexiones…
Lo que quedan ahora son los daños. Emilio ha subido hoy al Altiplano para ver cómo han quedado algunos lugares, casas, familias,…
En la costa, a pesar de tener más cerca el epicentro parece que el efecto ha sido menor, al menos en San Pablo donde vivimos.
El gobierno está promoviendo la ayuda de emergencia en alimentos y alojamiento provisional, pero queda la reconstrucción a largo plazo sobre todo de las situaciones más débiles y sin medios.
Algunos en sus cartas han preguntado cómo ayudar. Si, a pesar de la crisis, alguien tiene deseo de hacerlo, será bien recibido y agradecido!
A nivel práctico lo mejor es canalizarlo a través de Amsala, diciendo expresamente el fin del donativo.
La Asamblea Diocesana la comenzamos con una valiente exposición sobre la situación social y política de  Guatemala:
Todo un pueblo a merced de los intereses de unas pocas familias, bien organizadas y estructuradas históricamente, apoyadas por los poderes internacionales.
Ese es el peor terremoto en Guatemala! que costará más reconstruir…

Un abrazo
Marvin, Diego, Emilio, Rodolfo, Mariángeles, Verónica, Santi, y José Mari (aunque esté de vacaciones en España).

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